lunes, 1 de noviembre de 2010

Ya era hora


Podría decir mil excusas y ninguna sería cierta. Si no he actualizado el blog en estas tres semanas es por vagancia pura. Y dura. En tanto, he trabajado por dinero, que siempre se me da mejor que hacerlo gratis, y he firmado un nuevo plan de ataque a través de la web del que pronto tendréis noticias. Todo sea con tal del maldito libro, ése que nunca sale.
También he leído.
-Vidas escritas, de Javier Marías (DeBolsillo): Lo encontré dentro de una caja olvidada en un altillo y lo devoré con curiosidad malsana. La curiosidad mató al gato, pero mi gato sigue vive y no hace más que olisquear donde no debe. El libro va de biografías de escritores, así que ahora puedo contar chascarrillos coprófilos sobre James Joyce para animar veladas. De aquí a bufón, un paso.
-Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño (Anagrama): debería haberlo leído hace mucho, lo sé. Escribe como Dios, eso ya no hace falta recordarlo. Cada relato es más genial que el anterior. Además, en el primero me sentí identificado porque a veces el ego se me dispara sin querer.
-Mal trago, de Tennessee Williams (Errata Naturae): decepción y morbo a partes iguales. Como dramaturgo no hay quien le tosa, pero sus relatos se me hacen cuesta arriba. Demasiada descripción vacua para llegar al mismo punto que en la mayoría de su obra: sexo, tragedia y sudor americano.
-El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, de Patricio Pron (Mondadori): intuía que me iba a gustar y acerté. Todavía no lo he terminado, así que seguiré informando más adelante.
Para el final he dejado a Richard Yates, porque sospecho que sus Once maneras de sentirse solo (RBA) me dejarán tan flipado como el resto de su obra. Yo lo que quiero es vivir en Staten Island y comer apple crumble sin parar frente a la bahía de Manhattan. Menuda película.

P.D.: No sé cómo lo haré a partir de ahora, pero prometo mantener con vida este pequeño rincón catártico con el que tanto disfruto.
P.D.2: Ayer me dio por Simon & Garfunkel, el mejor recuerdo musical de mi infancia. Sigo pensando que I am a rock es un temazo. Aquí
P.D.3.: La foto es de Paul Simon y Art Garfunkel. Mirando atrás.

sábado, 9 de octubre de 2010

No he leído (casi) nada de Vargas Llosa


Sólo La tía Julia y el escribidor, pero hace tanto que ni me acuerdo. Se admiten insultos.
El año pasado me doblé de risa cuando le dieron el Nobel a Herta Müller y los opinadores culturales (esos a los que se suele llamar previo pago para que se tiren el pisto en los suplementos literarios), disimulaban fatal que de tal señora ni el color del tinte sabían. Ahora que la Academia Sueca ha premiado a un señor que vende libros como churros me callo la boca porque todos lo han leído y yo no. Lo reconozco Me da una pereza inmensa. No me interesan sus historias. No me enganchan. Comencé La ciudad y los perros y no hubo manera. El de la tía Julia me entretuvo más, quizá por el morbo de lo autobiográfico. No sé, no me acuerdo mucho así que prefiero no explayarme, no vaya a liarla.
García Márquez, su enemigo íntimo, con el que por fin ha quedado en tablas, tampoco me apasiona, pero al menos he leído unas cuantas novelas suyas. Relato de un náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue proclamado héroe de la patria, besado por las reinas de la belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre es una pequeña historia de título kilométrico que leí cuando todavía no me tocaba, por eso la recuerdo bien.
Quizá esta Navidad siga a la masa y me compre algún best seller del Nobel en edición de lujo para adornar la estantería. Puede que Conversación en la Catedral, el segundo mejor de Vargas Llosa según los internautas. Fiabilidad total, vamos.
Yo prefería que hubieran ganado Cormac McCarthy o Haruki Murakami porque ahí sí que controlo. De los dos me quedo con el primero, aclaro. Pero controlo como casi cualquiera de mi generación, con lo cual no puntúa demasiado.
Mi problema, decía, es la literatura del llamado "boom" latinoamericano. No me gusta. Me parecen folletines. Ups.
Otra cosa es Cortazar, otra cosa es Bolaño, otra cosa es Borges, otra cosa es Rivera Letelier. Incluso Walsh y Fogwill. De ahora me enganchan Roncagliolo y Oloixarac, por decir dos, pero habrá que ver cómo crecen.
No es que prefiera a los españoles, insisto. Es que el "boom" me provoca un "zzzz".

P.D.: Enhorabuena a los premiados. Vargas Llosa escribe como dios, de eso no hay duda.
P.D. 2: Me gustaría que hubiera un poco más de debate aquí, que sólo me mojo yo. Para eso es un blog, dirán algunos. Y con razón.
P.D.3: La foto es de García Márquez con el ojo morado por el célebre puñetazo que le soltó Vargas Llosa en 1974. La pelea no tuvo que ver con diatribas literarias, sino con líos de faldas. A los grandes también les pica lo primario. Me gusta la imagen porque Gabo sonríe. Al fin y al cabo, él logró el Nobel mucho antes.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Face books (libros por la cara)


Ya tengo en la mochila el lote de libros para arrancar el curso. Aunque los que más me apetecen faltan aún por llegar, como Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay, que publica una de mis editoriales favoritas, Impedimenta. De hecho, a veces sueño con ser una adorable escritora de mediados del siglo XX para estar en su cartera de adorables escritoras de mediados del siglo XX. Creo que también influye cierta tendencia a imaginarme a mí mismo aporreando una vieja máquina de escribir en el porche de mi casa de Nueva Inglaterra mientras se hornean los pestiños. En fin.
De lo que hay, que no es muy allá, empecemos por lo fácil: para mitómanos y lectores vagos, Turner traduce el Desayuno con John Lennon de Robert Hilburn, un librito cotilla y rockero para quienes nunca estuvimos de cañas con Kurt Cobain y demás mártires pop. Entretenido.
Más y mejor: la editorial Papel de Liar publica Bestias, de Joyce Carol Oates, otra adorable autora aunque un poco volada. El libro engancha y a esta mujer no sé si le darán algún día el Nobel, pero los rumores apuntan a que Santiago Roncagliolo, traductor del original, se va a llevar el Planeta. Le envidiaré aún más si esto ocurre. Y que conste que se merece que le unten con el pucherazo editorial más cuantioso de nuestro panorama: escribe como dios (con minúscula "dios" de momento) y quien no quiera el Planeta (600.000 euros del ala) es que es tonto. Por último, y otro día sigo con más, acabo de coger con enorme desgana las Suites Imperiales de Bret Easton Ellis (Mondadori) y, francamente, me aburre su empeño por contar vidas de yuppies, bo-bos y demás faunas urbanitas. Para biblias generacionales me quedo con la brillante J-Pod, de Douglas Coupland (El Aleph).
Y que nadie me hable de los libros que van sobre Facebook. Están saliendo como setas. Paso.

P.D.: Otra para mitómanos: Seix Barral publica en octubre los Fragmentos de Marilyn Monroe, textos inéditos de la actriz que demuestran lo inteligente y genial que era más allá de unas mechas perfectas. Por cierto, todo lo que incluye el libro (fotos también) pertenece al legado de la viuda de Lee Strasberg, el creador del Actors Studio. Nada menos.

P.D. 2: Quiero leer ya mismo dos libros de Ediciones Escalera: La habitación, de Hulbert Selby Jr., y Pic, de Jack Kerouac, el escritor con el que comparto gato y mirada penetrante. Nada más que eso pero algo es algo.

P.D. 3: Pongo una foto de Serpico porque me da la gana y porque la voy a ver luego, aunque no tenga nada que ver con el post. Y la cara de Al Pacino siempre da nivel. ¿O no?

lunes, 20 de septiembre de 2010

Ahora sí, es otoño


Ayer fue el día de sacar la colcha (la fina todavía) y bajar del todo la persiana. Hacía fresco en el patio de luces al fin. Me gusta el otoño porque activa mi Mr. Hyde ermitaño. Un alter ego que escribe, lee y se marca objetivos más allá de tomar un aluvión de cañas en la terraza de la esquina. Ya no hay excusa porque no hace calor así que comienza el curso. Se acabó la playa que no pisé, se acabaron las chanclas y se acabó el dejar las cosas para septiembre. Ya es septiembre.
Para celebrarlo, el domingo leí Contra la hipermetropía (Debate), una selección de artículos de Fernando León de Aranoa. Me ha pasado lo mismo con este libro que con el disco Viaje alrededor de Carlos Berlanga: tiene momentos brillantes y otros fácilmente olvidables. Genial el artículo que León dedica a su amigo Javier Bardem, por cierto.
Vayamos al disco: geniales Los Planetas, La Casa Azul, La Bien Querida y Bebe. Lo demás regular. Incluso mal. Fatal. Una pena. Podían haber incluido las Noches entre rejas de Dar Ful Ful, que me gusta casi más que la original. Os pongo la de Berlanga en plan homenaje. Aquí

P.D.: He escrito el post entre miles de llamadas y caos generalizado. Así no se puede. Lo siento.
P.D.: De nuevo, Calvin&Hobbes, esta vez en una foto tomada en un día otoñal. Me habría gustado conocerles en persona.

viernes, 10 de septiembre de 2010

El paso cambiado


Los cambios son buenos. No lo sé. En una semana ha cambiado todo. Mientras esto ocurría, escuché que los bloggers son/somos unos egocéntricos. Yo ya era egocéntrico antes de tener un blog. Es más, hasta el otro día tenía dos blogs, con lo cual era el doble de egocéntrico. Ahora, dinero obliga, sólo me queda este reducto para desahogar inquietudes de las que no dan de comer. Y seguiré haciéndolo porque no molesto a nadie. ¿Molesto? Pues doble clic.
Los cambios son buenos, decíamos. No lo sé. Tengo que hacer cálculos y luego decidiré si suscribo la frase. Maldito parné.
Esta mañana iba leyendo En el punto de mira, de Arthur Miller (Tusquets) y, a la vuelta, de repente vi entre mis manos La ley de la atracción, un libro de autoayuda facilona en el que, supongo, pretendía encontrar la llave del éxito. Mal vamos.
Por lo demás bien.

P.D.: Me ha dado por escuchar esta canción todo el rato. Me sube el ánimo. Os recomiendo la película, por cierto. Una de las mejores que he visto este año.
P.D.2: La imagen es de la peli. (Donde viven los monstruos, de Spike Jonze). La moraleja podría ser: "Disfrutar entre monstruos es posible... si aprendes a esquivar sus patadas". Con el paso cambiado, en fin.

martes, 31 de agosto de 2010

Operación retorno (sin haberme ido)


Cosas que quiero hacer este curso. O mejor dicho: cosas que quiero que me pasen este curso. Feliz incorporación a la rutina para aquellos que volvéis del tostadero. Feliz rutina sin más para quienes siguen en el día de la marmota, como el menda.

1. Publicar mi libro: planté un árbol cuando era pequeño, no tengo hijos pero sí un gato en custodia compartida que me desvela casi todas las noches y ahora he escrito un libro que quiero que lea todo el mundo en formato bolsillo. Aunque sea. Si algún cazatalentos o similar pasa por aquí, que me llame. Gracias.

2. Desayunar en la terraza de casa: no suelo desayunar, pero prometo hacerlo si logro encontrar un apartamento con azotea soleada y vistas al cielo. Lo necesito. Lo necesitamos.

3. Trabajar sólo en lo que me gusta: el dinero no da la felicidad, cada día lo tengo más claro. Lo malo es que da de comer, por eso ando siempre luchando entre dos fuegos. De momento va la cosa bien. Sólo necesito que en un par de trabajos de los múltiples que realizo se animen a pagarme. Porque gratis ya no.

4. Sentarme a escribir: si la primera novela no gusta tendré que inventarme otra. Y dejarme de tanto ego. Digo yo.

5. Leer mucho: eso ya lo hago, pero más. No logro abarcar tanta literatura y eso me enferma.

6. Ver series: Modern family, Glee, la nueva de Scorsese, Mad Men... La lista es interminable y se me acumula el trabajo.Me pondré a ello.

7. Decidir de una vez qué peinado me queda bien: ahora me gusta llevar la cabeza afeitada, pero dudo si dejarlo crecer y recuperar el look de la pasada temporada, quizá más acorde con mis pretensiones literarias. La frivolidad me arrastra, lo sé.

8. Dejar de elaborar listas: mis blogs no son más que decálogos sin ton ni son que me sirven de hilo conductor facilón y apenas provocan reacciones entre el escaso público. O paro de una vez o me rindo a la evidencia y publico un libro sobre el asunto. Igual hasta funciona.

9. No faltar a clase: a pesar de que ayer no llegué a mi cita con el Ashtanga Yoga, que me tiene loco. La culpa la tuvieron los de Carrefour. Olvidaron traerme la bolsa de los congelados y me obligaron a hacer novillos. Me sentó fatal. No volverá a ocurrir.

10. Dejar de fumar: esta vez sí. O no. Lo intentaré de nuevo al menos. Uf. Siempre la misma historia.

P.D.: La foto es del primer libro que me voy a leer, El exterminador hizo bien su trabajo. Juicio contra William Burroughs (Ed. La Felguera). También caerá Vercoquin y el plancton, de Boris Vian (Impedimenta).
P.D.2: Ahora estoy con Mujeres lo bastante ricas, de Honoré de Balzac (Periférica). Genial. Os lo recomiendo.

jueves, 19 de agosto de 2010

Más madera: Oye, lee y ya van 1.000


Al final, este agosto que se aventuraba tan plomizo lo está siendo más o menos, pero el tedio me ha servido para devorar unos cuantos libros y descubrir nuevas músicas, casi como en aquellos años en los que sólo me dedicaba a eso, a luchar por ser el primero en saberlo todo. Craso error, por cierto: sudes lo que sudes, siempre hay alguien que se te adelanta en la escalera hacia el oráculo.
1. Creo que ya hablé aquí de Cold Spring Harbour, de Richard Yates (RBA), pero vuelvo a hacerlo porque me reafirmo en su excelencia. Brutal. También recomiendo Caín, de Saramago (Alfaguara), a quien tenía olvidado hasta que su muerte lo empujó de nuevo a la primera fila de la estantería. Es raro y pierde fuelle según pasas las páginas, pero descoloca y provoca sonrisas, que no está mal. Lo mismo con Formas del amor, de David Garnett, publicado en una de mis editoriales favoritas, Periférica: un poco folletinesco, ok, pero agradable si buscas soñar con un tierno verano de lujurias y azoteas.
Casi se me olvida: entre medias cayó en mis manos La contadora de películas, una pequeña gran joya de Hernán Rivera (Alfaguara) que me ha fascinado. Y que, de nuevo, me ha dado confianza en lo bien que pueden funcionar las novelitas breves, como la que he escrito yo (200 páginas a doble espacio por una cara), que sigue sin encuadernación a la espera de nuevo aviso. (Por favor, que me digan algo YA).

2. Con la música me pasa que en los (largos) ratos de sopor laboral me ha dado por recuperar viejas costumbres y ahora acabo de empaparme de decadencia pop con La Bien Querida. Sé que tenía que haberlo hecho el año pasado, pero ya digo que se me pasó el arroz para mantener ciertas rutinas. Nunca es tarde. Por lo demás, soy "neofan" de Autokratz (Always Love es un temazo y yo sin saberlo), de Northern Portrait, de poder entrevistar la próxima semana a Isobel Campbell (todo lo que canta me en-canta), del último de Charlotte Gainsbourg que robé ayer (IRM se llama) ) y tengo pendiente de que me guste (o no) el de Coque Malla, robado ayer también. Y si robo es porque yo prefiero los cd's originales. Soy un romántico, ya.
Entre esto y el ashtanga-yoga, que despierta mi mente y desencaja mi cuerpo tres días a la semana, se me pasan los días un poco más volando; un poco menos reptando. Ahora ya sólo queda que llegue septiembre y podamos agitar las mentes sin temor a que se caliente la cerveza. Otra, por favor.

P.D.: Ya lo digo yo. He escrito un post facilón y recurrente para celebrar que ya llevo 1.000 visitas.
P.D.2: ¿Cómo se hace para tener un millón de seguidores, casi tantos como amigos en Facebook? Sospecho que esto no tiene tanto tirón como el cotilleo globalizado en la era 2.0. Ni de coña.
P.D.3: La de la foto es Isobel Campbell, que acaba de publicar Hawk junto a Mark Lanegan. Va en el coche porque ha quedado conmigo.